Todo lo que tenes que saber sobre la cesárea

Todo lo que tenes que saber sobre la cesárea

Cesárea ¿Sinónimo de frustración?

Durante mucho tiempo, la cesárea tuvo mala fama. En parte, gracias al mito de que se es “mejor madre” cuando el bebé nace por parto natural, y también, debido a que se trata de una intervención quirúrgica. Ahora bien, no dar a luz por vía natural. ¿es motivo para sentirse frustrada?

 

Es normal que las futuras madres se imaginen pujando y se ilusionen pensando en cómo será el momento en que vean nacer a su hijo, Y claro, cuando no lo logran suelen sentir que no fueron capaces de hacer “lo que debían”. Sin embargo, independientemente de estas complejidades, la cesárea no debería opacar el hecho de que gracias a ese maravilloso recurso un niño pueda llegar al mundo, no interesa por que vía. Aquí, es preciso tener en cuenta que lo que verdaderamente importa es el nacimiento de un hijo, más allá de cómo y por que puerta haga su entrada triunfal.

 

Un avance

A pesar de que muchas mujeres tienen aún una Visión negativa de la cesárea, afortunadamente esta tendencia se ha modificado con el paso del tiempo. Debido, quizás, al alto porcentaje de intervenciones que se han realizado en los últimos años, actualmente ya no se la considera un “cuco” o una rareza, como antes. Es más, hoy en día son muchas las mamas que prefieren dar a luz mediante un parto quirúrgico y manifiestan esta inquietud a sus obstetras, quienes analizan, Junto con ellas, las posibilidades. De todas maneras, se debe tener en cuenta que la cesárea es una cirugía, y que como en todo acto médico la decisión debe ser evaluada por el profesional y no por el paciente.

 

Con todas las letras

Hay madres que después de un parto natural se sienten orgullosas por haber dado a luz a sus hijos “como Dios manda”. No es novedad que el mandato bíblico “parirás con dolor” sigue vigente en ciertos ámbitos socioculturales, aunque también hay que decir que, poco a poco, las mujeres van recibiendo mayor información acerca de las diversas opciones de anestesia y analgesia que ayudan a que el alumbramiento sea menos doloroso y más breve. Y lo cierto es que, si bien algunas experimentan la frustración de no haber podido tener un parto natural, no faltan aquellas que aseguran que jamás hubieran optado por otra forma de alumbramiento que no fuera una cesárea. ¿Los motivos para hacer una cesárea? Numerosos, pero la mayoría de origen inconsciente. En fin, sobre gustos no hay nada escrito. Más allá de las elecciones personales, no cabe duda de que, hoy en día, las futuras mamás valoran los recursos médicos disponibles, así como la posibilidad de estar acompañadas por su pareja y contenidas por el equipo profesional que las asiste, se trate de un parto vaginal o de una cesárea.

 

Como estar preparada para la cesárea

El objetivo del curso de psicoprofilaxis consiste en entrenar a la futura madre para el parto, tanto desde el punto de vista físico como emocional, y en brindarle un espacio propicio para que pueda encontrarse consigo misma y con esa personita que, día a día, crece dentro de su vientre. Por lo general, se indica realizarlo durante los últimos dos meses de gestación, aunque lo ideal sería empezarlo al comienzo del segundo trimestre. Eso si: más allá de aprender a pujar y a respirar, para prepararse para un parto natural, sería ideal que durante el curso la futura mamá se informara  con lujo de detalles acerca de la operación de cesárea, dado que se trata de una posibilidad que toda embarazada debe tener en mente. ¿Por qué? Porque muchas veces no es posible programarla sino que la necesidad surge, de manera imprevista, durante el trabajo de parto.

 

Que hacer en una cesárea de urgencia

A veces, la futura mamá sabe desde un principio que el nacimiento será por cesárea, debido a la posición en la que se encuentra el bebé o porque por cuestiones de salud de la madre o él bebé, en ese caso, se prepara para esa circunstancia con antelación.  Pero cuando la cirugía no fue programada y la parturienta, que pensaba estar en esa sala de partos tan ansiada como temida durante nueve meses, se encuentra de pronto en un quirófano, recibe un fuerte impacto y siente, en ocasiones, una profunda decepción. De hecho, las mamás que llevaron adelante todo el trabajo de parto y alcanzaron cierto grado de dilatación y una razonable frecuencia de las contracciones pero que finalmente fueron conducidas a una cesárea son las más proclives a pensar que sus partos fueron un fracaso. Y lo que es peor: hacen extensivo ese sentimiento a su rol maternal, vale decir que suponen que serán “menos madres” que las que dieron a luz por vía natural.

 

Es evidente: la vivencia será distinta según se trate de una cesárea programada o de una intervención de urgencia, decidida a último momento, en medio de la ansiedad y los temores típicos de todo parto. Y también será diferente si el motivo es un embarazo múltiple, situación en la que la cirugía representa un reaseguro y un verdadero alivio.

 

¿Pueden los papás estar durante la cesárea?

Afortunadamente, hoy en día ha comenzado a permitirse que el padre presencie el nacimiento de su hijo incluso mediante una cesárea. El equipo médico dispone el campo quirúrgico de manera que el papá pueda estar acompañando a su mujer sin interferir con el procedimiento. Sin embargo, en ocasiones el obstetra puede solicitarle que se retire, o a veces la decisión de que no esté presente es de la esposa o del propio padre, porque no se siente con la fuerza suficiente para enfrentar ese momento. De todas maneras, son muchos los papás que participan activamente de la cesárea: se Visten con la ropa quirúrgica y entran al quirófano con toda naturalidad, como si estuvieran acostumbrados.

 

Una vez más cabe recordar, tanto a los papas como a las mamás, que lo importante no es la manera en que el bebé llega al mundo sino el milagro de dar a luz una vida, de tener un hijo y de convertirse en padres. Porque esa es una de las experiencias más maravillosas que puede Vivir un ser humano.