Tus emociones darán un giro de 180°

Las emociones estando embarazada

Conoce cómo tus emociones darán un giro de 180° durante el primer trimestre de tu embarazo

Entre los altísimos niveles de hormonas y los enormes cambios físicos y emocionales que experimentamos cuando estamos embarazadas, no es de extrañar que durante el embarazo nos encontremos sollozando, riendo y olvidándonos de nuestro propio nombre; a veces todo en pocos minutos. Esto es lo que puede esperar.

 

 

 

Primer trimestre: lágrimas y olvido

Tan pronto como te das cuenta de que hay un bebé en tu barriga, puedes montar una montaña rusa de emociones: emoción, miedo, deleite, preocupación. A esto se añade el agotamiento y las náuseas prevalentes en el primer trimestre, más un aumento masivo de hormonas, y sus estados de ánimo pueden oscilar más rápido que una gimnasta olímpica en la barra alta.

El estrógeno y la progesterona están por las nubes al principio de su embarazo. Los cambios tienen grandes efectos en tu estado de ánimo. Puedes llorar un minuto y alegrarte el siguiente. Erika, una madre, recuerda bien esos días: “Tendría lo que llamé ‘la crisis de 10 minutos'”, recuerda. “Todo el estrés en mi vida se fusionaría, y lloraría histéricamente durante 10 minutos. Luego todo había terminado, y felizmente seguiría con mi día”.

Mientras que los llantos pueden ser provocados por preocupaciones legítimas, ¿tengo dinero para mantener este bebe? ¿Alguna vez podré dormir hasta tarde otra vez? Las cosas más tontas también pueden desencadenar llantos. Las madres rompen a llorar por ejemplo por los comerciales de televisión de fotos de bebés en anuncios de ropa, una vieja canción en la radio.

Estás usando sus emociones en su alcance, por lo que eres mucho más reactiva a todo. Después de tu crisis, te puedes asustar, pensar que está mal contigo. Esto te enojará de nuevo. Solo recuerde que es normal y trate de reírse y seguir adelante.

La primera etapa del embarazo también trae otro síntoma desconcertante, conocido por las madres simplemente como “cerebro de bebé”. La progesterona, a niveles altísimos durante esta fase, es una hormona que calma, pero también puede causar neblina y el olvido. “Cuando estaba embarazada de Pedro, una vez puse a los legos de mi hijo mayor, en el refrigerador, ¡y luego traté de servirle una taza de llaves para beber!” dice Juana, una madre de dos hijos.