Mi hijo tiene problemas de habla: Tipos

Problemas en el habla de un bebé

A veces no sabemos exactamente por qué un niño no habla aún a los dos o tres. Muchos profesionales se vuelven cautelosos y etiquetan a todos los niños que evalúan como “retrasados”, cuando en realidad aún no están seguros de cuál es el problema exacto. A menudo es difícil establecer un diagnóstico exacto durante la primera visita o dos.

Diferencia entre demora en el habla y desorden de habla

Aclaremos la diferencia entre los términos “demora” y “desorden”.

Demora en el habla

Una demora de habla significa que solo hay un problema con la tasa de desarrollo. Las habilidades están llegando como se esperaba, pero es más lento que cuando otros niños adquieren los hitos. La mayoría de las veces una “demora” implica que existe una expectativa razonable de que un niño pueda “ponerse al día”. La solución puede pasar por la Intervención, ya sea informal en el hogar con padres comprometidos con la implementación de nuevas estrategias o si es más formal con la inscripción de un niño en los servicios de terapia, sin duda ayuda a aumentar la probabilidad de mejoría.

Desorden de habla

Cuando hay un desorden, significa que el desarrollo es de alguna manera atípico. La tasa también puede ser lenta, pero hay anormalidades presentes que no se observan en niños con habilidades de desarrollo típico. Los trastornos, por su naturaleza, son más graves que las demoras y siempre justifican una intervención profesional. Por ejemplo, el autismo es no un desarrollo retraso, sino un desarrollo trastorno.

El diagnóstico del habla y el lenguaje puede ser solo una parte de una afección que afecta la imagen general del desarrollo del niño, o podría ser el único problema al que se enfrenta un niño. Muchos niños con dificultades de desarrollo tienen problemas que se superponen con los dominios motriz, social, cognitivo, adaptativo y de comunicación.

En caso de duda, busque una evaluación. Asegúrese de preguntar al profesional si hay otras preocupaciones de desarrollo también. Debe saber, y cuanto antes, mejor. Toda la investigación actual nos dice que la intervención temprana le brinda al niño la mejor oportunidad de minimizar las dificultades a largo plazo. Esperar hasta que su hijo esté en edad escolar para ver si él “superará” un problema lo pone en una seria desventaja, especialmente cuando se trata de dificultades de comunicación.