Como calmar los berrinches parte 3

Valorizar a los niños para calmar los berrinches

Tenemos que pensar que la vara para que nuestros hijos interpreten el grado de gravedad de cada una de sus conductas es nuestra reacción ante ellas. Por eso, si no relativizamos sus travesuras y malos comportamientos con conductas verdaderamente graves expresándolas con diferentes reacciones coherentes a esa categorización, nos encontramos con que todo el día estamos enojados, gritando y castigando. Esto, lejos de poner límites, nos lleva al caos.

“Padres enojones”, enojarse no es lo mismo que poner límites

En general los chicos buscan satisfacer a los padres, y que ellos siempre estén a disgusto frustra mucho al niño y la descarga puede desencadenar más comportamientos negativos y berrinches. La recomendación entonces es comenzar poniendo límites a lo inaceptable y dejar pasar, en principio, algunas conductas que pueden identificarse como “travesuras” o faltas menores evitando el clima tenso permanente. Así nuestro hijo puede ver y diferenciar entre una oposición rotunda ante una actitud suya inaceptable como puede ser un berrinche, o salir corriendo en la calle sin tomamos la mano de un hábito que debe mejorar (agarrar la comida con la mano en vez de usar el tenedor, hablar en tono alto, olvidar lavarse los dientes, o decir una grosería, por citar algunos ejemplos). A esto llamamos jerarquizar.

Cada familia deberá establecer estas normas y clasificarlas para que el tono del reto o castigo tenga coherencia con el acto. Es la única manera que los chicos interpreten la gravedad de sus actos y que los papás disfrutemos de la educación de los hijos sin estar permanentemente enojados y en postura correctiva.

Que sucede si el niño tiene pérdida de interés ante el castigo

Muchas veces notamos que aquello que le “quitamos” a los chicos a modo de castigo, suele dejar de interesarles, lo desvalorizan. Por ejemplo: le quitamos un juguete porque lo tira o lo rompe, y ese castigo, esa ausencia, no le importa.

En estos casos puede darse que estemos abusando de ese recurso de castigo, que tampoco es el más pedagógico por cierto, por lo cual el niño ya no se preocupa porque sus papás estén enojados, le griten o le quiten el objeto. Ya se acostumbraron a la carencia, y esto lo aleja más de la contención y del bienestar.

Deberemos probar otros recursos o alternativas para no caer en la rutina del mal clima familiar y corte del vínculo a través del enojo.

Algunos recursos para que los berrinches sean menores y espaciados

Motivar la descarga física con actividades recreativas y tiempo libre. Un chico que está todo el día en la guardería, el jardín o el colegio, ya está muy desgastado por las normas que debe cumplir durante el día y si al llegar al hogar se encuentra con más límites, esto le genera una sobre exigencia que puede terminar en berrinches por demandas que a los papás nos parezcan sin sentido. Será importante en ese caso que tengan un tiempo libre donde liberar su energía: jugar en una plaza o desarrollando una actividad artística o de esparcimiento que le resulte placentera y libere su tensión.

Crear un clima de vínculo familiar, un clima ameno, de contención, de afecto y presencia en el hogar propician el bienestar de todos los integrantes de la familia. Esto no es un único requisito para evitarlos berrinches o malos comportamientos, pero sí creará un clima predecible y de contención para que el niño pueda diferenciar y preferir las situaciones de vínculo saludable con sus padres sin recurrir al llamado de atención para lograr que ellos se involucren.

Valorizar a los niños

Evitar las etiquetas como “sos malo” o “siempre haces lo mismo” ayuda a que los chicos no se amañen en los comportamientos que criticamos. A todos nos gusta que nos halaguen y los chicos quieren siempre tener la aprobación de los padres, por lo cual, destacar sus aspectos positivos generará que quieran repetir estas buenas conductas quitando espacio para las conflictivas.