Alimentos para evitar en el primer año de vida parte 2

Que alimentos son malos para tu bebé

Jugos: consumo limitado 

El consumo de jugos naturales no se recomienda hasta un año de edad. Y después de ese período, consumido con límites. Esta es la más reciente recomendación de la Americana de Pediatría: la ingesta debe ser limitada a un máximo de 120 ml diarios para niños de uno a tres años de edad, a 175 ml para niños de cuatro a seis años de edad y a 250 ml de los siete a los 18 años, dentro de la ingesta diaria recomendada de 2 a 2 ½ porciones de frutas por día. Hasta el año de edad, el bebé tiene varias experiencias con los alimentos sólidos y semi-sólidos, lo que contribuye a la percepción y construcción del sentido del gusto. La recomendación sobre los frutos, es que los mismos sean ofrecidos in natura – porque un bebé puede tomar un jugo con dos o tres naranjas, pero sin duda no podría comer dos o tres naranjas. Después de un año, no hay necesidad de ser ofrecidos, pero pueden venir en pequeñas cantidades después de las comidas o componiendo aperitivos. 

Además, en el jugo, la fruta ya ha perdido una buena parte de las fibras y otros nutrientes. Esto es importante de ser considerado para un bebé que está iniciando su alimentación. Se ingerirá mucha fructosa (un tipo de azúcar) y pocos nutrientes adicionales. Algo que no es recomendable es dejar que el bebé, con más de un año, tenga a su disposición una botella de jugo para tomar a lo largo del día. Los jugos industrializados son aún peores, porque tienen conservantes, azúcar en adición (en cantidad equivalente a un vaso de refresco) y mucho menos fruta. 

Miel: puede transmitir bacterias al bebé 

La recomendación es de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa): no ofrecer miel a niños menores de un año de edad. La orientación se basa en estudios que demuestran la presencia de bacterias causantes del botulismo intestinal. El botulismo es una intoxicación alimentaria que afecta el sistema nervioso y puede causar temblores, dificultad de deglución, y la falta de apetito, además de riesgo de insuficiencia respiratoria y complicaciones neurológicas para los casos más graves. La miel es un producto que no pasa por el proceso de pasteurización, lo que aumenta la posibilidad de contaminación. 

Chocolate: más grasa que cacao

El chocolate debe de ser evitado hasta un año de edad, la recomendación es que sea ofrecido después de los tres años. Es importante tener en cuenta que el cacao propiamente dicho representa muy poco en la composición del chocolate – y es sumamente amargo. El chocolate se convierte en dulce porque los fabricantes agregan grasa y azúcar. Se complace el paladar de los pequeños, pero más allá del exceso de azúcar, los niños pequeños no tienen discernimiento sobre lo qué comer y cuándo comer. Por eso, el consumo debe ser limitado.