Alimentos para evitar en el primer año de vida parte 1

Que alimentos no pueden comer los bebés

Alimentos para evitar en el primer año de vida del bebé 

Sal, azúcar, chocolate, jugos, miel, alimentos fritos: la mayoría de las recomendaciones sobre alimentación infantil son las mismas para toda la familia.  

Hasta el sexto mes de vida, un bebé no necesita ningún otro alimento más que la leche materna. Al contrario de lo que se habla, la introducción de alimentos debe ser iniciado solamente a los seis meses de vida del bebé (y no a los cuatro meses). Hasta allí, el bebé no necesita ni de agua, ni de papilla. Si el bebé no puede ser amamantado por su madre y necesita tomar fórmula infantil, la recomendación es la misma: la leche hasta el sexto mes de vida. A partir del sexto mes de vida, se inicia la introducción de alimentos y, por lo tanto, es importante que los padres mantengan bajas expectativas, y no introducir demasiados alimentos a la vez; ya que los sentidos del bebé se están acostumbrando a texturas, consistencias, sabores, colores y olores. 

Dentro del universo de las nuevas experiencias de sabor (es importante resaltar que los bebés alimentados con la leche materna ya conoce algunos de los sabores, que pasan por la leche, a diferencia de aquellos que fueron alimentados sólo con leche artificial), algunos alimentos merecen una atención especial, ya sea por la posibilidad de ser alérgicos, ya sea por la metabolización de glucosa. Algo curioso es que las recomendaciones sobre alimentación infantil son las mismas que para toda la población (alimentación equilibrada, compuesta por verduras, legumbres, frutas, entre otros alimentos), de modo que cambiar los hábitos alimenticios contribuye a que la alimentación de los pequeños sea mejor. La alimentación de la familia debe ser saludable para tener un bebé con mayores posibilidades de desarrollar hábitos saludables. Para ello, prefiere alimentos in natura y poco procesados, busca alimentos variados, opta por condimentos naturales, busca hacer comidas en familia, en la mesa, sin distracciones, con un medio ambiente tranquilo. 

¿Debemos eliminar la sal y el azúcar? 

La primera justificación: la sal en exceso sobrecarga los riñones; la azúcar en exceso, además de propiciar la aparición de caries, contribuye a la predisposición a la obesidad. La sal y el azúcar sirven para realzar el sabor de los alimentos y, sí, tienden a complacer el paladar. Los alimentos de por sí ya son salados o dulces, así que no es necesario enseñar al bebé a disfrutar de sal o azúcar extra. Además, cuando nos acostumbramos a estos sabores, tendemos a no querer tanto los sabores más neutrales o amargos. Esto es muy importante y debe de ser considerado para los bebés que están empezando a tener contacto con los diferentes sabores. Así mismo, el sodio en exceso puede llevar a una sobrecarga para los riñones del bebé.